¿Por qué la maternidad nos confronta con lo "mejor" y lo "peor" de nosotras?

La maternidad es algo "intensivo" ... Desde su comienzo no es algo que nos visita y se va o pasa un rato y ya está! Llega para QUEDARSE en nuestro cuerpo y en nuestra alma de distintas maneras.

Lo "intensivo" no permite sostener máscaras por mucho tiempo... llega un momento en el que sea caen y punto! No hay caso! Pensemos por ejemplo en nuestra relación de pareja o en una amistad de años, en la relación con nuestros padres o familiares cercanos... conocen muchas veces lo mejor y lo peor de nosotras...

En el caso de la maternidad y la soledad a la que muchas veces nos vemos enfrentadas cuando la vivimos, es como entrar en un retiro espiritual, en un espacio de meditación profunda... se detiene muchas veces el "hacer" que veníamos sosteniendo; comienza un nuevo "hacer", un nuevo SER, que se trata de SOSTENER a un pequeño que nos necesita COMO NADIE nos ha necesitado nunca... ni siquiera el amor mas demandante. Además, por ratos prolongados fuera de patrones predecibles en nuestros códigos del mundo "adulto"... Pensemos por ejemplo en esos momentos de llanto, o en esos momentos en los que nuestro pequeño solo encuentra la calma mientras lo paseamos o le cantamos... un paso y otro mas, una canción y otra mas... o cuando damos la teta por tantas horas en un día allí sentandas mirando la ventana, las paredes de la casa, el celular o incluso si estamos escuchando la música que nos gusta o hablando con una amiga querida, llega un momento donde hay mucho de nosotras que se empieza  SENTIR... a DESPERTAR... cansancio, euforia, sensibilidad, creatividad, amor infinito, culpa, responsabilidad...

En ese SER y SOSTENER empieza a aparecer DE TODO!... pensamientos, emociones, ideas, vacíos... se nos presenta una YO que tal vez no conocíamos... o tal vez si pero no habíamos tenido tiempo de mirarla a detalle, de prestarle atención o darle un lugar... solo que esta vez no tenemos a donde escapar... al menos no mientras nuestro pequeño nos pida nuestra presencia... al menos no hasta que se duerma. Pasa lo mismo que cuando nos sentamos a meditar... cada minuto, cada instante sentadas, profundizamos mas en nuestras capas... y vemos, NOS vemos, con una nueva lucidez, las distintas facetas que nos conforman... a veces nos gusta, otras no, a veces nos encantamos, otras nos espantamos...

Y... ¿qué hacemos con esto? Pues vivirlo... Entregarnos a esa película nuestra que se nos muestra... ES LA PELÍCULA DE NUESTRA ALMA con sus brujas y sus hadas! Aprovecharla para descubrir la verdad mas profunda de nosotras mismas! Si lo vemos así la maternidad es una oportunidad para verNOS , para abrazarNOS, para dejar de calificar como buenas o malas, mejores o peores, nuestras luces y nuestras sombras, las distintas facetas que a TODAS LAS MUJERES HUMANAS nos componen... De ellas, y con ellas, podemos sacar muchos momentos divinos, felices, aprendiendo como jugar, danzar y crear con nuestra más auténtica verdad, con esa mujer que nos sostiene en nuestra maternidad, con esa mujer divina, real, con esa mujer mamá que está allí, ganando sabiduría sobre si misma y la vida, mientras cuida.

No eres perfecta, querida mamá de amor así que no te asustes por tus distintas YO... La mamá perfecta tampoco existe aunque te parezca que a veces la ves por allí tocándote la puerta o buscándola tú a ella... No es lo mismo ser que parecer... recuerda! Todas -cada una en su historia- estamos aprendiendo, haciéndonos mujeres y mamás con manos y corazón, en un camino muy íntimo y personal en el que, si nos sacamos de la cabeza la idea de perfección, podremos disfrutar MUCHO más!

 

Un abrazo!