Mi experiencia haciendo pareja mientras materno

Cada pareja es un mundo, como cada mamá, cada niño... Compartimos miles de cosas pero hay experiencias 100 % íntimas, sin duda. Yo decido compartirles mi experiencia haciendo pareja mientras materno por si alguna se siente identificada e inspirada con algo y porque ya saben que me encanta compartir lo bonito, lo mágico, eso que vamos creando con manos y corazón, para sembrar semillas de esperanza y disfrute en nuestras almas.

Cris y yo nos conocimos después de haber terminado una relación larga y de profundo amor, cada uno. Ambos sabemos, aunque no nos lo digamos hoy, que vivimos cada uno por su parte un gran amor antes de conocernos: respetamos y reverenciamos eso, de hecho lo agradecemos porque hizo su parte en lo que hoy construimos de la mano. Eso si, cuando empezamos nuestra aventura juntos, no solo nos fascinamos si no que DECIDIMOS construir un amor con todo lo que traíamos en nuestras mochilas de vida.  

Poco tiempo después de estar juntos, supimos que esperábamos a Ignacio (en este audio te cuento un poco más sobre esa parte de nuestra historia de amor y sobre su propuesta de matrimonio en uno de los días más caóticos de mi maternidad). Yo aun recuerdo su salto de emoción cuando le di la prueba de embarazo positiva impresa en la que había escrito un mensaje que decía: "SI QUIERES HACER REIR A DIOS, HAZ PLANES...", y también recuerdo los miedos que nos invadieron después, pero es justo decir que SIEMPRE nos acompañaron -a ratos, a gritos y en silencio- el amor, la esperanza y la decisión. 

Aún recuerdo -y me emociono- su cara cuando en el tercer pujo nació Ignacio y me miró con sus ojos de asombro, emoción, miedo y tantas cosas imposibles de poner en palabras, diciéndome: "¡Qué valiente eres!" 

Ignacio nos ha hecho correr como NUNCA, ha llenado de fuego y diversión nuestras vidas tranquilas, nos ha llevado a unir lo que cada uno quería mantener en su espacio, nos ha ayudado a aprender sobre hacer equipo, a renunciar a las competencias de poder, a dejarnos cuidar, escuchar, secar las lágrimas, a reírnos a carcajadas o a quedarnos dormidos mirando al techo, con la mano tomada o dándonos en la espalda. 

En nuestro caso, tener a Ignacio nos ha unido y no por arte de magia si no porque INSISTO lo hemos decidido y lo decidimos cada día. Nos cuidamos mutuamente, estamos atentos al colapso y al cansancio del otro para ojalá poder ayudarnos, nos permitimos a veces expresar lo que sentimos por muy oscuro que parezca sabiendo que el otro hará lo posible por no juzgar y por contener... y claro que tenemos días donde no nos queremos ni ver: no hay luz sin oscuridad ni en la familia o el amor más grande, querida.

Hace unos tres meses nos vimos metidos en nuestra cama, comprando unos calcetines que Ignacio necesitaba. Nos miramos en un momento y nos preguntamos: "¿Compramos los de planetas o los de dinosaurios?" Nos reímos a carcajadas viéndonos en esas andanzas una noche libre cuando nuestro hijo dormía profundamente en la otra habitación. Y así, comprando calcetines, nos vimos y sentimos felices.

Hace unos días, me invitó de nuevo a otra cita de ese estilo, y sin dudarlo, asistí: fuimos de compras por internet y elegimos unas zapatillas deportivas que necesitaba Ignacio.

Para mi, ser pareja, ser familia, cuidarnos, derretirme cuando lo veo jugar con Ignacio o correr cuando llegamos a casa para abrirnos la puerta, es la felicidad más grandiosa y más simple. Y si, a veces pasamos horas sin mirarnos porque estamos ocupándonos de la casa, cuidando a Ignacio o trabajando cada uno por su lado, pero aún así, nos amamos y en cuanto tenemos un tiempo, aunque sea cuando el pequeño se duerme, nos miramos, suspiramos de alivio por un día más sanos, salvos y juntos, nos besamos, nos damos la mano, nos sentamos a tomar una cerveza juntos o nos ponemos cada uno en su lado de la cama a hacer lo que a cada uno le da la gana.

La dinámica de una pareja CAMBIA con los hijos, MUCHO... dos egos se debilitan y eso es una guerra a sangre fría... Esta guerra puede separar, y es válido: no toda separación es negativa... también puede transformar... o unir hasta lo más profundo del alma y los huesos, querida mamá de amor... Vivamos el proceso... Observemos desde lo más profundo nuestra nueva dinámica con nuestr@ compañer@: con apertura, esperanza... y hagamos magia.