Estos años no tienen vuelta atrás...

Yo imaginaba que Ignacio dormiría en su cuarto a partir de los 6 meses. Cuando se acercaba el momento, le comenté a Cris para conversar sobre la transición ; casi se muere... me dijo: amor, pero si ni siquiera puede decir mamá... ¿cómo se va a ir solo a su cuarto? ...

Yo me morí de risa y amor. Soy una mamá muy cariñosa, de piel, sin embargo, me gusta ir acompañando a Ignacio a crear sus espacios de a poco... tal vez porque soy un alma libre y uno de los valores que quiero transmitirle es ese: puedes ser libre... te amo muchisimo, aun así, puedes explorar en libertad... 

También planeaba mi lactancia hasta esos mismos 6 meses...

Cristian, su cuidado y su respeto por los tiempos, su no prisa... y el universo que se me abrió con la lactancia, me llevó a tranzar mi plan por nuestro plan familiar... Este video de Carlos González me ayudó DEMASIADO  a vivir esta etapa con mayor tranquilidad.

Hoy en día dormimos en el cuarto los tres; Ignacio duerme parte de la noche en una camita de grande que le pusimos al lado de la nuestra... pero ama pasarse a la nuestra y lo recibimos... algunas veces me da el cuerpo para devolverlo a la suya pero otras, no... soy como una leona mientras duermo... prevalece mi necesidad de dormir y que los tres durmamos, más que cualquier otro "orden".

Así que mi día comienza como despertándome en la selva... intentando salir del sueño en el que me gustaría pasar varias horas más... conecto con mis sueños del día para poderme levantar...

Ignacio sale con su papá del cuarto y yo le digo: amor, despiértame en 10 minutos... Uso ese ratito a solas para disfrutar de la cama conmigo misma, como cuando la tenía toda para mi, me estiro, me volteo, me conecto con la luz que se asoma por la ventana... agradezco... estamos vivos, sanos... en cuarentena pero vivos y sanos al fin y al cabo...

A veces Cris me despierta pasados los 10 minutos que le pedí... otras, me regala 20 y llego, antes de que vuelva al cuarto a llamarme, a la cocina para buscar mi café del día y empezar a poner los pies sobre el orden de la tierra... Le doy un beso e Ignacio llegá en poco tiempo: mamá, allá... mi pequeño cachorro quiere a mamá cerca; yo me debato entre mis ganas de tomar mi café en silencio con las dos manos libres y esa parte de mi que agradece maternar en este momento entregándose a la necesidad de su cría... Muchas veces me llevo el café para compartir con él, me siento en el sofá, mientras Ignacio se me sube encima...

Miro el living... está lindo... no perfecto pero si lindo... en las noches trato de dejarla con algo de armonia para el comienzo del día... ademas, contrario a lo que hubiera pensado hace diez años, me gusta el toque que le dan los juguetes de Ignacio a nuestro hogar... lo siento vivo... real... Miro la mesa del comedor... está full de cosas... Cómo se desordenó tan rápido? Ayer la dejé impecable! ... Cambio de pañal, cambio de ropa, hacer un numero de canto y baile para el cepillado de dientes... Despedirnos de papá que tiene que entrar en su ofi a las 9  (nuestra habitación con la puerta cerrada es la oficina del presente) ... y empezamos nuestra mañana tan intensa y tan cotidiana...

Así es criar en mi vida, en parte de mi día... Criar es cuidar... y mientras tanto crear con mi mente y mis manos... voy escribiendo notas en el cel o en uno de los muchos cuadernos que tengo por la casa, mientras veo como Ignacio juega por su cuenta un ratito; subo el post del día, respondo algún correo...

Pero sobre todo, en las mañanas, cuido y crío... estos años no tienen vuelta atrás... "El secreto del ÉXITO como dijo El Vendedor de Sueños (una peli hermosa que vi ayer)  es conquistar aquello que el dinero no puede comprar" ..y yo me siento muy exitosa en mi realidad, siendo mamá...

... Y tú... ¿cómo llevas tus noches, tus mañanas, tu día a día... criando, querida mamá de amor?...