¿Cómo rescatar y honrar tus propios deseos durante la maternidad?

Si estás leyendo esto, es porque seguramente te has preguntado cómo estar constantemente disponible para tu peque aún cuando necesitas tiempo para ti misma, y es que uno de los grandes dilemas de toda mujer, cuando se convierte en madre, es descubrir cómo los deseos y necesidades de su hijo se presentan y requieren ser cumplidos, aun cuando siente que los deseos de ella están ardiendo.

Por supuesto, es común que esto genere mucha angustia, porque puedes temer anularte en el medio de todo este proceso; pero la verdad, querida, es que postergar un deseo o varios, no significa que te estás postergando toda tú.

Te explico: ser mamá implica cuidar de alguien como tal vez nunca cuidaste de nadie antes. A veces tu niña interna puede reclamar eso y hacer una pataleta interna, al estilo "quiero dormir YA y mi bebé no quiere dormir aún...", porque puede que esté allí, necesitando que lo acompañes a dormir más tiempo del que quisieras. Entonces allí empieza la lucha interna: postergar tu deseo de irte ya, que se duerma de inmediato o ir ya a hacer algo que tú quieres. 

La mujer divina y madura que habita en ti es capaz de buscar la calma o llorar la falta, calmar a la niña interna que hace la pataleta o hasta conectar con la parte tierna y juguetona de esa niña interna para acurrucarse mientras el peque se duerme y soltar el control... convertir el deseo de irte ya por el de quedarte allí, tranquila, con tu peque que te necesita un tiempo más es parte del proceso de la maternidad.

Sin duda, esto de ser mamá, sobre todo en los primeros meses y años, incluye postergar necesidades y deseos muchas veces. Te mentiría si te digo que es posible ponerte siempre por encima, primero; sin embargo, es importante abrirle espacio a tus deseos y a lo que te mueve por dentro, aunque por los momentos ya no pueda ser quizás con la misma frecuencia o energía de antes. Por ejemplo: yo amo leer, quizás no leeré todo el tiempo que deseo en este momento de mi maternidad o a las mismas horas que lo hacía antes, pero en algún momento, sé que podré hacerlo.

También me sucede con mi proyecto: deseo con el alma trabajar con la misma intensidad de antes que tenía con mis espacios en Mamá Alma y Daniela Alma, seguramente me llevará un tiempo lograr el ritmo que tenía antes de ser mamá, pero ahí voy abriéndole lugar para cuidar eso que me importa y me apasiona. 

Es clave diferenciar entre postergar nuestros deseos a veces, cuando es absolutamente necesario y el patrón de postergarse siempre, sin prestar la mínima atención a nuestras necesidades, pues esto marca una gran diferencia en cómo conciliamos nuestro autocuidado y el concepto de cuidado en sí.

Aquí te comparto unas ideas para vivir de una manera más liviana esta etapa:

- Pide ayuda, querida: no eres una súper mujer (ni tienes por qué serlo), así que es importante que aprendas a delegar.

- Desahógate con alguna amiga o con tu pareja; dile lo que sientes y cómo te sientes cuando sientes que te postergas, sin filtro. Que te escuchen y escucharte te ayudará a regularte.

- Ten claros tus deseos clave y nútrelos cada vez que puedas aunque no sea todo el tiempo que quisieras mientras te acomodas a tu rol de mamá.

- Recuerda que ser mamá también es un deseo: cuídalo y disfrútalo lo más que puedas. Tu hijo seguirá creciendo, tu cuerpo y tu alma irán teniendo cada vez mayor acomodo y libertad de movimiento.